Entender las sensaciones corporales
Se realiza una evaluación inicial del motivo de consulta y se acuerdan objetivos prioritarios.
Raquel AlonsoPsicologíaEspecialidad
Un ataque de pánico es intenso y aterrador, pero puede comprenderse y tratarse.
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Comprender lo que ocurre
Un ataque de pánico es intenso y aterrador, pero puede comprenderse y tratarse. En terapia exploramos qué está manteniendo el malestar y construimos recursos útiles para tu situación, respetando siempre tu ritmo.
La valoración tiene en cuenta cuándo aparece el malestar, qué lo intensifica, cómo repercute en tu vida y qué recursos has intentado utilizar hasta ahora.
Durante una crisis, sensaciones normales de activación se interpretan como señales de peligro extremo. Ese miedo incrementa los síntomas y puede crear un círculo de vigilancia y evitación.
El tratamiento ayuda a reinterpretar las sensaciones, disminuir las conductas de seguridad y volver gradualmente a los lugares o actividades abandonados por miedo.
Después de una crisis es habitual vigilar el cuerpo y evitar lugares por temor a que vuelva. La terapia trabaja la interpretación de las sensaciones, las conductas de seguridad y la recuperación gradual de espacios y actividades.
Qué podemos trabajar
Tras la evaluación inicial se acuerdan objetivos y se seleccionan estrategias terapéuticas adaptadas al motivo de consulta, la edad y las necesidades de cada persona.
Se realiza una evaluación inicial del motivo de consulta y se acuerdan objetivos prioritarios.
Se aplican estrategias terapéuticas vinculadas a situaciones concretas y objetivos definidos.
Se evalúa la evolución y se ajusta la intervención cuando resulta necesario.
Consulta en Colmenar Viejo.
Desde un espacio privado y adecuado.
Se acuerda según necesidades y objetivos.
Comprender el ciclo de alarma
Un ataque de pánico es un episodio de miedo o malestar intenso acompañado de sensaciones físicas y pensamientos de amenaza. Aunque puede resultar muy alarmante, una evaluación adecuada permite comprender el episodio, revisar posibles causas médicas cuando corresponda y distinguirlo de otros problemas.
La terapia suele trabajar la interpretación catastrófica de las sensaciones, la evitación y las conductas de seguridad que mantienen el miedo. Según el caso pueden utilizarse psicoeducación, exposición gradual, regulación de la atención y estrategias para recuperar actividades restringidas.
Conviene pedir ayuda si los episodios se repiten, existe miedo persistente a que vuelvan o se evitan lugares y situaciones. Ante síntomas físicos nuevos, intensos o dudosos, especialmente dolor torácico o pérdida de conciencia, debe solicitarse valoración médica urgente.
Información antes de decidir
Puede haber palpitaciones, falta de aire, mareo, temblor, opresión, irrealidad o miedo intenso a perder el control. Ante síntomas nuevos o una duda médica debe buscarse valoración sanitaria.
La intensidad de la experiencia favorece la vigilancia corporal y la anticipación. Esa atención aumenta la activación y puede mantener el círculo de miedo.
Sí, existen intervenciones psicológicas eficaces. El plan se adapta a la evaluación, al contexto y a las situaciones que cada persona ha comenzado a evitar.
El pánico suele aparecer como una subida intensa y rápida de miedo; la ansiedad generalizada se caracteriza más por preocupación persistente en distintas áreas. Pueden coexistir.
Primera valoración
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